Respiro
tus semblanzas de seda
dejadas
entre las sabanas y el pensarte
Cuando
el escalofrío tuyo vestía mi piel
y abandonabas tus labios a mis ganas
Te he recordado de una luz entre los silencios
y los juegos para contarse
de abrazos de onda y fuego
Y te mordía el aliento en las mañanas
y en los refugios a tus velas al muelle
en la blanca ribera
el infringirse del mar.
Estabas tu
y en el silencio
hablaban las manos, largo
los flancos de palabras
De una noche
no queda que el olor
de un perfume en las huellas
Y en contra luz al tiempo
amor
aquí
te pienso.