Brazos exhaustos
que guían las manos a la fantasía
que se tocan, se aprietan en
un encuentro de deseos
recorriendo con el tacto
un apacible otoño
La dulzura les viste en hojas
acoplados un con el otro
danzando en cada movimiento
como un viento que les quema
Entre labios tempestivos
envolviendo todo lo que les circunda
llegando a los limites de éxtasis
bañados como gotas de rocío
Y como nieve al sol
se disuelven sus afanes
donde se hace sentir la voz del amor
pronunciándose en silabas susurradas