22 ago. 2008

noche calida


La noche fue cálida,
despertaba el día.
Se estremecía su cuerpo.
El amanecer...
venía a su encuentro.
 
Sin permiso, sin llamar...
Como un intruso, como un espía...
Poco a poco, sin avisar...
El sol muy despacito,
allí se empezó a colar.
 
Entreabrió los ojos,
le vio allí tumbado.
El mismo a quien antes,
 ella había amado.
 
Quiso levantarse, pero...
no podía.
Su cuerpo cansado...
se le resistía.
 
Se dejó vencer,
llevar y caer.
Sumida en un sueño
dulce al que volver.
intimas fantasías
 
Cogida del brazo,
de un amor complejo.
Llevada y amada,
 iba acompañada.
 
Manos enlazadas,
susurros, palabras.
Respiración agitada...
Ropa desordenada.
 
 
Piel con piel
calor envolvente.
Beso a beso,
despacio, travieso.
Boca a boca,
humedad caprichosa.
 
Unos labios mojados,
carnosos y sonrosados.
Besaban su cuerpo...
Sin dejar espacios.
 
Suaves movimientos,
sin temores, sin sufrimientos.
Suaves movimientos,
gritos y silencios.
 
Como en una lucha,
que no hay que ganar.
Con tu contrincante,
tienes que jugar.
 
Suenan melodías, músicas lejanas,
un fado, unos valses, incluso una nana.
Y así lentamente...
se vuelve a la calma.
 
Ella despertó, se desperezó.
Su amor bostezaba,
también despertaba.
 
Suaves movimientos,
caricias, sonrisas.
Del reciente sueño que ya pasó.
Realidad entonces todo se volvió.

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