1 dic. 2013

Tu lengua en llamas






Mis manos resbalan
como las de un pianista
en el blanco y negro
de tu bronceadura.

El caso quiere
que tengamos ambos la misma idea
y te salto encima
como quien coge un tren al vuelo.

Con un golpe de riñones
de la piel te paso al corazón,
entro
sin la llave ni llamar,
me pierdo
en aquella confusión
y hago
aquello que harían todos
como no lo hace ninguno.

Me miras. no hablas y me besas,
cierras los ojos
para sentirme mejor dentro de ti
y sueñas aquello que quieres.

Aprieta fuerte
esta vela de carne,
derrítela
con tu lengua en llamas
y después bésame
con la nieve en los labios
apenas antes del alba.