27 ene. 2015

Esta noche



Ven a mi lado
esta noche
deja que tu cuerpo
dance con el mío
Acaríciame
la carne desnuda
que a tu toque
vive, se incendia
y en un instante
estoy perdido
Escucha a mi corazón
que imperfecto
te habla ahora
aquí en el lecho
A través de la luz de la luna
mira  en mis ojos
hay un  desvanecimiento
coge mi boca
que deseosa
espera tu beso
y tu rosa
Regálame si puedes
sin dolor
momentos de amor
y de pasión
Que hoy
no sea ya mañana
no quiero estar más solo
Que en este lecho
la noche mía sea
mi tormento
Mañana quizás
para mi
no tendré más tiempo


21 ene. 2015

La noche sin ti


¡Noche sin ti!
Noche de deseos
noche que sabe a pasión
noche de amor sin corazón
solo placer y nada más!
Anhelo con espasmódica fuerza
un beso dulce y tierno
un toque mágico
invasor y lento
una estela húmeda tú sensualidad...
Noche sin ti
noche en cual la respiración es violenta
noche si corazón
solo seso y nada más
El cuerpo lánguido
yace sobre el lecho fresco
la oscuridad esconde los ojos
las manos buscan el origen
noche larga entre valles y colinas
sin corazón y sin luz
silenciosa aventura…
El deseo agudiza los músculos
el cuerpo codicia el grito
el placer se vuelve feroz
un amor en vano…
¡Otra noche sin ti!


5 ene. 2015

Emulsión de amor



A ambos silenciosa emoción  arrolló
en el relámpago fugaz de un tierno encuentro de lánguidas miradas
y se embriagaron filadas lenguas de fuego...
habían ya perdido cada pudor
cuando besados por el claror
de una luna  todavía amarga
desnudos
nos amalgamamos con la tierra árida
de cual éramos  los más bellos brotes...
antorchas candentes de fingida inconsciencia
nos deleitábamos a sorber cálices de sano placer
que la emulsión de amor suplía de fulcro entre nosotros
trenes sin frenos
con vigor nos adentrábamos en la forja del volcán
empujados del deseo de emprender
vías siempre más arriesgadas
dispuestos a subir en el tiovivo del placer
las que cada impávido amante quiere gozar
y de que luego con orgullo de conejo se avergüenza…
los nervios como raíles chirriaban a cada flébil beso
que se acomodaba
sobre una piel  rebosante de gotas de sudor
mientras piernas encandecidas sin demora arrancaban
sabanas
que de blanco tenían solo el color.