22 dic. 2014

Solo contigo


 
Tu mirada me acaricia despacio
la siento resbalar por mi cara
tímida y caliente sobre mis labios.

Las manos tiemblan inseguras como
hojas que el viento alza, descansan
buscando de huir la tempestad
que brama de posarse sobre terrenos
desnudos y oscuros
calentados de tu respiro ardiente y
iluminados de la gana fulgurante.

Tímidos pensamientos enrojecen delante a
vigorosas y túrgidas emociones y
se dejan  aparte.
El deseo coge el mando
invade todo aquello que la razón impide.

Tu mirada, ahora ávida y sedienta no resbala…
me atropella
las manos ya no tiemblan más
seguras se abandonan a ese loco y mutuo deseo
que asedia el corazón.

“Tengo ganas de ti” grita
prueba a resistir
no cede
pero el latido acelera y supera el orgullo…
“Solo contigo” responde



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